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Bien hecho

Que algo esté bien hecho requiere de un juicio de valor. Organizaciones frecuentemente se ven en la necesidad de crear un departamento para esto, o de tramitar algún certificado.

Emergen estándares. La norma. Decir que algo es así, de esta manera, con este procedimiento, y este es el resultado que quiero, frena cualquier innovación. Es muy difícil hacer las cosas de manera diferente, cuando estoy forzando a que las cosas se hagan siempre de la misma manera.

Certificar y medir la calidad es costoso. No solo porque es una tarea más sino porque frena la creatividad.

En mis tareas diarias también necesitamos algo que nos ayude a parar, algo que nos diga cuándo el producto es lo suficientemente bueno. A una pared siempre se le puede dar una capa más de pintura, y una huerta siempre se podrá deshierbar un poco más.

La ley de Pareto nos da una idea, pero no nos sirve mucho cuando no sabemos qué significa la tarea completa. Según Pareto cuando la tarea está al 80% lista hemos gastado el 20% de nuestra energía. ¿Qué significa gastar el 20% de los recursos que requiere un reporte completo? ¿Cuándo está bien el reporte? Siempre puedo corregir un poco más, siempre hay un typo, una tilde o un párrafo que podría mejorarse. Perfecto no existe.

Cada uno debe ser su propio juez y decidir cuando parar. ¿Cuándo está suficientemente bien para mi juez interno? Puede que después nos toque arreglar algo, o volver a empezar porque no pasa algún criterio externo de calidad. También puede pasar que gastemos más energía de la necesaria para que las cosas pasen.

¿Cómo saber cuándo parar? Hay que preguntarse: ¿Está lo suficientemente bien? ¿Estoy satisfecho? ¿Podría estar haciendo algo más importante?