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Hackear el tiempo

Cuando estaba en el colegio tenía una grabadora de doble casetera con la que escuchaba música y además me despertaba.

El reloj de mi grabadora estaba una hora y media adelantado. A mi me funcionaba perfecto.

Tenía un efecto interesante. Era el tiempo en que me demoraba en llegar a casi todos los lugares. El tiempo que me tomaba alistarme para salir a tomar el bus. El mismo tiempo que me tomaba llegar a un cine o casi cualquier cita. Eso quería decir que tenía que salir a la hora que tenía que llegar. Si mi cita era a las 4 pm, yo salía a las 4 pm de mi casa. Me estaba ganando una hora y media cada vez que tenía que llegar a algún lado. O mejor, mi tiempo de transporte se reducía a cero.

Tenía otro efecto y era que en mi cabeza me acostaba a una hora, mientras para el resto del mundo era una hora y media más temprano. Y me levantaba exactamente a la hora que tenía que salir. Era maravilloso.

Cuando trataba de explicar mi gran invento, siempre recibía un “ohhh, pero pues uno hace el calculo”. Yo sabía exactamente que estaba pasando. Nunca hice el cálculo. Y siempre llegué a tiempo. Si el reloj dice una hora es esa hora. Y ver que ya es la hora de mi cita me obligaba a salir rápido.

Estar adelantado es bueno, es llegar temprano y sin afanes. Descubrí que uno controla el tiempo. Yo tengo mi tiempo y el resto tiene su tiempo. El tiempo es relativo y esto quiere decir que yo escojo cuál es mi marco de referencia.