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Marcar tarjeta

Obligar a los empleados de una empresa a marcar tarjeta es no tener confianza. Es asumir que las personas no quieren estar ahí. Asumir que no van a hacer el trabajo si yo no ejerzo un control.

Es obligar a que cada uno trabaje en el horario que alguien quiere, más no en el que cada uno esté cómodo. Si alguien quiere hacer su trabajo desde la casa o un café no es grave siempre y cuando mi equipo sea responsable.

Si me veo en la necesidad de obligar a mi equipo a marcar tarjeta es porque algo anda mal. La solución no es marcar tarjeta, eso solo crea ineficiencia, burocracia y refleja en cada uno que no hay credibilidad.

Podríamos arrancar con un principio de confianza donde todos van a hacer su trabajo lo mejor que puedan. Si esa persona está ahí es porque quiere estar.

Cuando las cosas no funcionan no es por falta de control, es por falta de pasión, compromiso, porque tal vez no le estamos facilitando su trabajo, su trabajo no tiene un propósito alineado con el de la organización y el de él mismo, o tal vez esa no es la persona que debe estar asumiendo ese rol.

En vez de marcar tarjeta, debo crear un ambiente donde las personas quieran estar. Donde cada uno pueda aprovechar su pasión. Un ambiente positivo basado en confianza.