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No le eche leña al fuego

Noticias, rumores, enfermedades, tendencias, modas, dichos y memes se alimentan de atención. Y no juzgan si está atención carga un juicio de valor positivo o negativo.

La Internet y los medios de comunicación amplifican este efecto porque amplifican nuestro alcance y aceleran las interacciones.

Cuando yo converso acerca de cierto tema-como puede ser política, una enfermedad en particular, el medio ambiente, o fútbol-le estoy dando atención. Estoy dándole fuerza y colaborando a que llegue más lejos.

Lo mismo pasa con las buenas ideas. TED tiene ese propósito y lo hace bien. Difundir ideas que valen la pena.

Los noticieros tienen el propósito contrario, y lo hacen bien, difundir pánico.

Cada uno de nosotros tiene el poder de escoger qué información consume y qué información propaga. Y gran poder trae gran responsabilidad.

Cada uno escoge en qué mundo vive y esto en gran parte depende de cómo me alimento. Uno es las conversaciones que uno tiene.

Cada idea es como un fuego, si yo le echo leña sigue prendido. Y si le dejo de echar leña se apaga. Con la atención podemos prender fuegos que importan, y dejar apagar los que no importan.

Escojamos bien cuales son esos fuegos que vale la pena mantener prendidos.