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No se puede estar preparado para todo

No se puede estar preparado para todo. Siempre hay una probabilidad que algo salga mal. Cuando preparamos demasiado estamos aumentando la probabilidad de éxito, pero también la probabilidad que si sale mal, salga muy mal.

¿Cuánto preparamos? y ¿Qué preparamos? son preguntas importantes para llegar con un mejor juego a un evento en particular. Durante el evento ya la preparación no importa. Importa ¿cuál es mi objetivo?

Puede que me toque salirme del guión, que lo que memoricé no fluya, o no es pertinente. Y acá tengo que utilizar mis habilidades para enfocar la energía en ir hacia mi objetivo.