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Pertenecer

Una plaga es algo que no queremos. Pueden ser malezas, invasores, delincuentes, entre otros. Tienen dos lados. El que pertenece y el que no. Cualquiera de nosotros podemos estar en cualquiera de los dos lados.

Creamos la distinción pertenecer no pertenecer, primero por los conceptos de posesiones, fronteras y propiedades. Segundo por un tema de control.

Queremos controlar lo nuestro gracias a que tenemos el poder de diseñar y cambiar nuestro entorno. Por eso cualquier cosa que no esté ayudando con este objetivo lo intentamos sacar del juego.

Se crea un nuevo juego de recuperar el control. Un juego que no se puede jugar solo, y un juego que no se puede obligar a jugar.

Sacar una plaga puede generar desequilibrios y violencia. Por eso a veces es mejor ceder control y buscar cómo podemos convivir para tener un poco más de paz.

Si yo no pertenezco tengo la opción de jugar el juego, someterme a las reglas de juego, y quedarme ahí. Ganar este juego es pertenecer. Mientras que pasar desapercibido es una estrategia que nunca va a ganar. Ese juego se acaba en el momento que yo pierda o que se me acabe la vida. Tengo otra opción que es no jugar, salir y buscar un mejor lugar.

Ser consciente de estos juegos me permite entender que siempre está la opción de no jugar.