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Que lo que hagas no sea el fin

Es mejor que lo que hagamos no sea el fin, sino el comienzo.

Nuestro propósito-o lo que hacemos, puede tener un fin particular o puede ser el comienzo de algo.

Esa es la diferencia entre jugar juegos finitos e infinitos.

Yo puedo entender la vida como un juego que no acaba, o como la sumatoria de muchos juegos finitos.

Jugar el juego infinito es convertir cada situación en el comienzo de una nueva vida. Acá, cada momento es un nuevo estado dentro de mi juego infinito.

Terminar juegos implica dejar atrás ese juego, esa experiencia, esa historia y ese aprendizaje. Es dejar de conectar lo que paso con el presente. Es mejor entender mi propósito como el comienzo de una nueva fase. Así cada momento es la oportunidad de transformar el juego. Es posibilidad. Es jugar un juego que se adapta. Que cambia conmigo y me cambia.

Que lo que hagas no sea el fin, sino el comienzo.