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Sin la Internet

Tener momentos sin la Internet me ayuda a reducir las distracciones. Quedo muchas veces solo con mi computador, draft, algo de música y un solitario. Y así leo y escribo.

No tener la Internet me deja con una espina y una ansiedad de mirar cuantos likes, cuantas visitas, de saber si alguien comentó, o si tengo algún mensaje. Aparece una incertidumbre, porque parte de mí está desconectada.

Es esa parte de mí que vive en la Internet. Y cuando me desconecto entra (o entro) en un estado de inconsciencia, o “desconsciencia” ¿Estoy ahí? Tal vez para los demás, pero no me siento ahí, o estoy ciego al más allá, a esa parte, a esa extensión de mi cuerpo. Sigo apareciendo y existiendo para los demás, y mis nuevos sentidos están apagados, sin recibir realimentación. Cada uno entra, ve cosas que están pasando, y reacciona a ellas. Y cada uno interactúa a su ritmo. No hay una sincronía. Somos asincrónicos. Eso sí, cada vez es más rápido y más frecuente. La Internet-con sus redes sociales-nos fomentan que entremos más. Ellos sueñan con sincronía. Sueñan con tiempo real. Para ellas es importante que nosotros reaccionemos más rápido a los estímulos. Viven de nosotros, se alimentan de nosotros, de nuestra atención. Quieren salir al mundo exterior. Y meter el mundo exterior dentro de la Internet.

Y nosotros nos expandimos sobre esas plataformas. El humano no está solo en el cuerpo, el Yo deja huellas virtuales creando perfiles y contenidos. Son una manifestación del Yo. Ponemos fotos y descripciones para que me vean de una manera. Y nuestros contactos aportan complementando-y construyendo-esa identidad. Yo públicamente me estoy abriendo para que me vean. Estoy abriéndome para ampliar mis sentidos y recibir estímulos de nuevas formas, por nuevos sentidos. Todavía primitivos-estos sentidos evolucionarán. No solo serán likes, notificaciones y comentarios, tendrán olores, tacto y sabor. Estarán por todos lados. Dejarán de ser solo los humanos los que “humanamente” me dejan estímulos. Empezarán máquinas, mi carro, y mi bicicleta a conversar y comunicarse “humanamente” a través de sensores, protocolos y diversos canales más allá de lo que consideramos humano, volviéndolo humano. La Internet en la calle y la calle en la Internet.

Desconectarme es dejar de estar consciente de una parte de mi, que aunque yo no sepa-no esté consciente-está actuando en piloto automático. Mientras yo estoy acá escribiendo sin Internet tu me estás viendo, estás viendo mis comentarios, estas viendo mis likes, como si estuvieran pasando es este instante. Yo estoy vivo y activo en esa red social, aún desconectado.

Es posible apagarla y bajarle la atención. Las plataformas-como todo-se alimentan de atención. Apagar mi cuerpo expandido es dejar de percibir, y menos estímulos significa que menos cosas están pasando, que el tiempo va más despacio, y tal vez lo que sentimos es que vivimos menos. Cuando tal vez estamos viviendo más.

El tiempo es relativo, se mueve con la información y los estímulos que llegan. El tiempo se mide con relación a los eventos.

Para un bebe en un año pasan muchas cosas, siento que el tiempo anda más lento. Para el adulto el tiempo anda más rápido ya que menos cosas nos asombran. Entre más cosas nuevas sintamos, más nos asombremos y más estímulos tengamos, más procesamos y más frenamos el reloj.

Nos gusta sentir. Es la forma en que nos realimentamos y así aprendemos.

No está mal conectarnos, no está mal expandir nuestros cuerpos. Es crecer, es tener más poder, es ser más, es ampliar, es aumentarse. Nunca está mal tener el poder de sentir más, tener el poder de llegar más lejos, de cruzar fronteras y viajar en el tiempo. De revivir momentos y de vivir momentos nuevos incluso del pasado o del futuro.

Gran poder trae gran responsabilidad. Y es por eso que debemos ser conscientes de cómo mi ser expandido está llegando al mundo, y está creando el mundo. ¿Qué está sintiendo? ¿qué está viendo? ¿qué está pensando? y hacernos las preguntas ¿qué quiero pensar? ¿qué quiero sentir? ¿qué cambio hago? ¿donde quiero estar?
Volemos con responsabilidad, responsabilidad con nosotros mismos.

Cada día será más dificil desconectarse. Y de vez en cuando necesario. Nos permitirá apreciar mejor algunos de nuestros sentidos. Desconectarse ayuda. Conectarse ayuda. Conocerse ayuda.