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Cambiale el nombre al error

Y qué tal si al error no lo llamamos error,
más bien algo que pasó,
con lo que fluyo.
Con lo que aprendo.

Más que el nombre es la forma en que lo recibimos,
la actitud que le ponemos.
Si lo que pasa no lo juzgas,
no lo ves como error
o no error.
Fluimos más, bloqueamos menos.

Cambiale el nombre al error.
Aceptémoslo, recibámoslo.