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¿Cuál es el ritual para despedirse de una libreta llena?

Hoy me pregunto,
¿Cuál es el ritual para despedirse de una libreta llena?
¿Hay que despedirse, o incluso llenar la libreta?

¿Por qué dejo tantas libretas a medio llenar,
o con un par de hojas libres?

Parte de la respuesta es práctica y consiste en que cargar una libreta con pocas hojas libres se siente como mucho esfuerzo y pocas hojas.
Puede que me quede sin hojas en la mitad de mi aventura y pues si voy a cargar una libreta con suficientes hojas, ¿para qué llevo la casi llena?
o más bien, puede que no me quiera despedir de ella todavía.
Es cierto que una libreta tiene muchos recuerdos, ideas y basura.

Y tal vez es porque no tengo este ritual que no lleno la libreta.
¿Leerla toda otra vez?
¿Recoger lo importante, interesante, explotable, útil y pasarlo a la nueva libreta?
o al blog, o al cuaderno ese.
O dejarla ir.
¿Leer cada una de las páginas e ir quemándolas?

Confieso que he pensado en venderlas, pues tiene varios poemas y dibujos inéditos, pero también tienen cosas que me apenan. Me sentiría estafando. Y regalarlas es como encartar a alguien.
Si yo no sé que hacer con mi libreta, menos otra persona que no entiende que quiero decir.
Cuando me siento a leerlas, no avanzo mucho, me quedo en ciertas páginas, recuerdos, disfrutándolos.
Tal vez sean para después.

El dejar hojas en blanco, me da la oportunidad de tener un gran cierre.
El problema es que no llega.

Escribo hoy esto porque me quedan 7 páginas y 4 días de viaje, no alcanza.
Hay un par de páginas o medias páginas disponibles por ahí en el medio, y las usaré si hay una emergencia doblándoles las esquinas para encontrarlas mientras pasa su momento.

Y todo esto me lleva a pensar que debería tener un ritual, debería celebrar y darme recompensas, y nunca limitar mi escritura por falta de páginas.
Puedo comprar una nueva libreta, hacer una de emergencia o incluso recurrir a la servilleta.