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Amor entre Tierra y Sol

Paula me explicó que cada uno está enamorado del siguiente formando una especie de cadena. Y que la magia del amor sucede cuando algún rebelde decide voltearse,
rompiendo la secuencia.

Hablamos de cómo en el pasado la orgullosa tierra era el centro de todo, el magestuoso sol y el resto de los astros la cortejaban dándole vueltas. A medida que la tierra fue aprendiendo, y se dió cuenta que ella no era el centro de todo, más bien parte de un sistema. Su ego bajo. Y así empezó la tierra a darle vueltas al sol en un lindo coqueteo.

Hoy es un amor inestable y estable entre la tierra y el sol, donde ella constantemente se voltea buscando romper esa cadena, al mismo tiempo mirándolo y dándole la espalda.

Los seres que la habitan perciben este indeciso coqueteo con un esplendor de colores, un rojo ardiente y un gigante sol por esa mezcla de emociones fuertes que le brotan cuando se da cuenta que la tierra está a punto de darle la espalda.

El insistente sol pinta en los cielos de la tierra, enamorándola, y sabe bien que como la tierra tiene infinitas caras, su destino es responder al coqueteo recibiéndola con preciosos amaneceres, calentándola y alimentándola mientras están juntos mirándose, y la despide con los más lindos atardeceres, sabiendo que en ese mismo instante comienza el rito de amor en otro lado.