by

El pájaro carpintero

No tenemos ningún tipo de certezas. Pero sabemos que hay universos y que esos universos tienen un creador, y ese creador es un pájaro carpintero.

Este creador pavonea una gran cresta azul, del mismo color de su plumaje, está lleno de visos imponentes que son parecidos a los de un pavo real.

Concentrado picotea en un ritmo constante y perfecto. Nunca se equivoca. Y en sus construcciones él está tallando con su pico un universo en escala diminuta.
Conoce muy bien su trabajo, sabe lo que está haciendo y lo que algunos podrían llamar equivocación, en realidad es la fuerza que genera nueva vida, que hace a cada universo único e irrepetible.

Pero este pájaro tiene un secreto, una guía para poder crear nuevos universos: siempre carga consigo una hoja seca color café claro de un árbol muy especial, envejecida, como las que se crujen por los bosques cada vez que uno las pisa. Este es su gran secreto.

Aunque cada construcción es diferente, comparten la misma esencia – grande y simple a la vez. Tan simple es que su esencia cabe en una sola hoja seca.

Nunca hay que desmeritar el trabajo del pájaro. Es una tarea de mucha precisión, de picotear una y otra vez con mucha paciencia, de saber leer instrucciones.

Él conoce los universos que crea, conoce la fórmula, conoce la esencia de los múltiples universos… Es un dios. Cada mañana el pájaro carpintero hace su tarea y crea un nuevo universo, con su guía. Estas construcciones rápidamente se poblan de seres.

Los habitantes de cada universo están ansiosos por comprender las reglas y las leyes de su universo, pero en esto el pájaro creador no tiene nada que ver, no conoce ni diseña estas leyes. Él simplemente sigue unas instrucciones sencillas que generan gran complejidad.

Este pájaro carpintero puede acelerar y desacelerar su pico como 1000 veces la gravedad del planeta en que vive. Ese nuevo universo que éstas fuerzas generan están sujetos a otras fuerzas y otras leyes, que los aceleran y desaceleran, cada creador de universos maneja sus propias fuerzas y está sujeto a las fuerzas del universo en que vive.

Los universos nunca son iguales. Arrancan en condiciones iniciales muy parecidas y rápidamente toman trayectorias diferentes. Coinciden en patrones comunes, pero nunca iguales. Todo los seres compiten sanamente dentro de este nuevo universo, donde algunos se comen a otros. Esto es algo común en casi todos los universos. A veces se llama supervivencia, evolución, o incluso utilizan el término naturaleza. Son palabras que en promedio gastan alrededor del orden de billones de años en aparecer dentro de lo que a veces se llama léxico. Siempre después de que aparece el término conciencia.

Dentro de cada universo aparecen nuevos creadores de universos también. En algunos es un pájaro carpintero, un dragón, un volcán, una termita e incluso a veces es el hongo mycelium. Cada uno de estos creadores encuentra las instrucciones para crear un nuevo universo en algún objeto, habitante, o lugar de su universo.

Pocos logran observar otros universos, o más raro aún, viajar entre universos.

Hay dos fenómenos interesantes que rara vez los habitantes de estos universos entienden. Primero es que uno solo puedo ver universos que están dentro del universo en el que uno se encuentra. Un universo a la vez. Para ver un universo profundo se debe pasar por todos los universos que lo contienen, como en un juego de matruscas. No es fácil ver los universos que están lejos y nunca podrán ver hacia afuera del universo donde habitan.

El otro fenómeno interesante, es que los universos cercanos son similares, y a medida que se alejan van siendo cada vez más distintos. Las leyes de estos universos van cambiando poco a poco, tanto que en algunos se cae para arriba y se vuela para abajo.

El pájaro carpintero logra incluso interactuar con algunos seres de los universos que crea. Con su pico se alimenta de ellos, eliminándolos de este nuevo universo. El tiene acceso a este primer universo y a veces destruye universos profundos sin darse cuenta. Pero, no se equivoca.

El pájaro carpintero entiende sus creaciones, y si tuviera un microscopio podría ver las creaciones de otros dentro de sus creaciones. Porque dentro de sus creaciones viven seres, y algunos de estos seres crean nuevos universos.

Cuando un pájaro, o tú, se hacen las preguntas ¿dónde vive mi universo? ¿cuál es el limite de mi universo? ¿existen universos fuera de mi universo?, no encuentran una respuesta. El pájaro carpintero vuela hacia arriba hasta que se cansa y cava hacia abajo, hasta que llega al otro lado. Imagina, sueña y busca patrones. Miramos hacia adentro – porque es lo que entendemos – buscando la respuesta del afuera. Cuando miramos hacia afuera todo es oscuro. Hay unos pequeños huecos por donde los pájaros carpinteros miran hacia adentro. En algunos universos estos huecos se llaman estrellas.

Exploradores dentro del universo que crea este pájaro carpintero quieren alcanzar estas estrellas y eventualmente salir del universo. El pájaro carpintero también.

Las estrellas existen en muchos universos. Más de los que pensamos. Hasta ahora no ha pasado que alguien atraviese uno de estos agujeros, o por lo menos en algún universo conocido por nosotros o por el pájaro carpintero.

El universo más viejo no se sabe cuál es. Porque nadie – hasta ahora – puede ver los universos más antiguos que aquel en el que vive. Aunque es probable que pase algún día en algún universo muy lejano.

Miramos hacia adentro, lo chiquito y también lo magno.
Hacia adentro vamos encogiendo nuestras mediciones, cada vez con una regla más chiquita. En los universos surgen términos como mili, micro, o nano. En todos es
muy parecido. El pájaro carpintero tiene pulgas milimétricas, mientras que las pulgas de las pulgas – porque existen – son micro-métricas, y de la misma manera las pulgas de las pulgas de las pulgas son nano – métricas. Y nadie sabe si esta cadena acabará algún día.
En algunos universos por pereza después de cierto tamaño todo se llama microbio.

Hacia afuera agrandamos nuestras reglas de medición.
Hacia afuera hay términos cómo mega, giga, o tera, y tampoco sabemos donde acaba, o ni siquiera si esto acaba. El pájaro carpintero vive en un bosque que mide mega-metros – comúnmente se utiliza el término hectáreas. Los países tienen extensiones giga-metros y tera-metros un planeta. Hacia afuera sigue creciendo al infinito.

El pájaro carpintero lleva su nombre porque escogió la profesión de carpintero. Otros pájaros tienen otras profesiones, como el pavo real quien escogió la realeza, el buitre limpia, la lora arremeda, el búho vigila y la paloma es mensajera. Y así cómo ellos, todos los seres tienen un oficio. Algunos son exploradores de profesión, otros se dedican a la religión y la ciencia. También hay químicos, físicos y profesores. Es algo común en los universos que conocemos.

Vivimos en burbujas es lo que filósofos y científicos logran acordar. Es una conclusión – en algunos universos lo llaman razonamiento – que nace porque tenemos conciencia. Y es común que después de billones de años los seres quieran saber que hay fuera. A esto lo llaman curiosidad. Quieren ver hacia afuera de su propia burbuja.

A través de esos pequeños huecos que observa el pájaro carpintero antes de ir a dormir. Y el fin máximo de estos seres curiosos – de estos exploradores – es salir de ahí.
Atravesar esos pequeños huecos. Romper esa barrera.

Y hay indicios, porque al final cada pájaro carpintero – cada artista – deja su firma. Y en su firma está escondida la ecuación del universo del creador. La ecuación del universo de arriba.

 

Agradecimientos

Gracias a todos los que me ayudaron en algún momento revisando y sugeriendo.

También a Andy por la foto del pájaro.