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Jugar contra el mal

Pelear contra el mal no es buena estrategia.
Tu vida se transforma en ver lo malo, alimentándolo.

En este juego no tiene sentido ganar porque desaparece tu propósito.
Se acaba el juego.
Game over.

Es mejor jugar a fortalecer el bien.
Así tienes un propósito con sentido, dentro de un juego infinito.