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Miedo

Aprender nunca es cómo esperamos.
Cuando comenzamos a aprender no es claro qué vamos a aprender.
No es claro el objetivo.
El propósito es difuso.
La intención es vaga.
Esperamos recompensas que nunca se materializan,
que no llegan.

Lo que aprendemos no es lo que imaginábamos,
y por eso nos da miedo.
Cada paso es un nuevo reto y el miedo aumenta sin compasión.
Mientras aprendemos, el propósito es un campo de batalla.
El miedo nos espera en cada esquina, en cada vuelta, en cada paso.
Es un gran enemigo.

Si nos gana el miedo nunca aprendemos.
Para vencerlo hay que persistir.
Hay que vencerlo.
No volver a atrás.
Dar el siguiente paso.
Así tengamos miedo no hay que parar.

En algún momento el miedo se va.
La intención se fortifica.
Aprender ahora no es una tarea terrible.

Y tendremos claridad-nuestro segundo enemigo.

*Adaptado de las Enseñanzas de Don Juan por Carlos Castañeda.