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Miedoso no es necesariamente peligroso

Hay cosas miedosas y cosas peligrosas.
Algunas cosas miedosas no son peligrosas.
Otras peligrosas no son miedosas.
Algunas pocas miedosas y peligrosas a la vez.

Mirar para abajo en el filo de un precipicio es miedoso más no peligroso.
O saltar de una piedra al agua es miedoso, no peligroso.

Quedarse en el mismo trabajo toda la vida no es miedoso,
más sí es tremendamente peligroso.

Preguntate:
¿Qué es lo peligroso de cada cosa que haces?
¿Qué es todo eso que estás dejando de hacer?
Y todo aquello que puedes dejar de ganar.