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Movamos al viejo

Cuando vemos un viejo enérgico, que se mueve, que hace cosas, que anda solo, lo admiramos, lo envidiamos.

Cuando es nuestro viejo lo mandamos a quedarse quieto, en cama, y que ojala no haga nada.

La forma más fácil de matar a un viejo es mandándolo a quedarse quieto. Quieto se oxida, quieto se pudre, quieto se aburre y pierde las ganas de vivir.

Dejemos que el viejo se pierda, se entretenga, explore, se caiga. No lo embalsamemos antes de tiempo.