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Negar un concepto no es necesariamente aprobar el opuesto

Negar un concepto no es necesariamente aprobar el opuesto.
Yo puedo no querer ninguno de los dos.
O simplemente me es indiferente, no me importa.
No todo el mundo se interesa por lo mismo que tú.
No todo el mundo ve las mismas opciones que tú.
Siempre hay una opción más.