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¿Para qué?

Alguien que admiro miró mi blog.
Y el escrito que vió no era ni el más bonito,
ni poderozo, ni bueno, ni malo.
Uno cualquiera.

No supe si le gustó,
si volvió a entrar.
Si se suscribió.

Puso mi ego a pensar.

Si esa persona vuelve encontrará algo nuevo,
no puedo asegurar que mejor.
Un escrito todos los días implica escritos buenos y malos.
Y tal vez esa persona no encontró ese escrito que era para él.

Recordé que escribo para mí, para pensar,
para interactuar con el mundo
creando mundos.