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Pregunta incómoda

La pregunta incómoda
incomoda.
Te saca,
Te mueve.
Cuestiona el equilibrio,
muestra lo oculto que estaba sin estar,
que al ser visto,
reconocido,
reconfigura.
Te cambia.
Vulnera la tranquilidad
creando vacio entre el cuestionado y el cuestionador,
una desconexión que pide conectar.

Se resuelve conectando,
respondiendo,
llenando el hueco.
Volviendo a ser uno
(unidad).

No se puede olvidar.
Dejarla es buscar calma temporal,
y eventualmente resurge la incomodidad.