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Todos los días

Cuando pasas de hacer algo una vez a hacerlo todos los días, todas las semanas, todos los meses, o todas las veces que hagas el mercado, el juego cambia.

Pasa de ser un juego finito a ser un juego infinito.
En ese momento puedes decir que tu haces eso.
Se vuelve un propósito.

Dejamos de pensar en el acto individual, ya que ahora es un juego más amplio. Cada acto en particular no es tan importante como el hecho de que tu haces eso.

El “yo hice eso”, ahora es “yo hago eso”.
Y tu eres lo que haces, no lo que hiciste.