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Tu puedes poner tus reglas

A veces se me olvida que el que pone las reglas soy yo.
No porque tengo más poder que los demás,
sino porque tengo fuerza.
Fuerza para atreverme a ver el juego diferente,
y jugarlo.
Fuerza para entender que uno no tiene que someterse a nada,
que por el contrario, uno es quien juega con las reglas
para que el entorno sea la vida que quiero jugar.

Hoy me atrevo a jugar con las reglas,
a jugar un juego dónde todos somos iguales,
tenemos problemas parecidos,
y todos tenemos la razón.

Las reglas no son rígidas,
y solo son validas si los jugadores las aceptan.
Tu puedes poner tus reglas,
aquellas que estés dispuesto a aceptar.