Los proyectos se deben acabar,
o evolucionar.
¿Cuándo están listos?
¿Cuándo están muertos?
¿Necesito un proyecto para gestionar mis proyectos?
¿Cuántos proyectos puedo manejar al tiempo?
A veces nos encariñamos,
a veces somos tercos y necesitamos acabar algo.
El problema muchas veces es que no sabemos cuándo acaba.
Somos nosotros los que definimos cuándo acaba algo.
Ponle a cada proyecto un criterio de cierre,
una fecha,
un hasta dónde.
Escríbele una lápida,
los aprendizajes.
Compártelo.
No tengas proyectos eternos.
Ten un cementerio de proyectos.
