Los nombres se dan al principio del juego.
Los títulos al final.
Los nombres son concretos.
Los títulos son abstractos.
Poner atención a un título es mirar en el pasado un juego que ya acabó.
Poner atención a un nombre es estar en el presente.
¿Quién eres? ¿Una serie de títulos o una persona con nombre propio?
El amanecer no es un instante.
Tiene duración indefinida.
La miden los colores.
O el momento en que se asomó.
Después de esconderse
sigue lo bonito.
Sigue la contemplación.
No se trata de verlo todo.
Se trata de estar ahí.
Presente.
