Delegar es ceder control.
Yo puedo hacer todo y de esta manera controlo el ritmo,
los tiempos, la calidad, el tono.
O puedo delegar todo, y atenerme a lo que pase.
Ahora puedo hacer lo que me gusta.
Hacer aquello en lo que no estoy dispuesto a ceder el control.
O lo que no encuentro alguien que lo haga cómo yo quiero.
Y delegar el resto.
Se vuelve al final un tema de gestionar control.
¿Qué debo controlar yo?
Y en qué aspectos tengo alguien de confianza,
a quién pueda ceder el control.
Mostrar es importante para que la obra exista.
Hay que mostrar para que llegue más.
Mostrar una obra te alimenta.
Y alimenta la obra.
Libera espacio,
respiras tú y respira la obra.
Hay que mostrar para interrogarnos.
Hay que mostrar para ver la obra de manera diferente.
Una obra en particular es una foto, nunca mostrará tu totalidad.
La obra es para ti.
Importa que te guste a ti.
¿cuando veo
qué veo?
Puedo ver mi forma de interpretar,
de traducir el mundo,
de ponerlo en mis términos.
Jugarlo.
El mundo lo interpretamos.
Somos intérpretes.
Cuando veo
interpreto.
