Un problema es una bestia

Un problema es una bestia
que aparece cuando en tu mente hay una discrepancia
entre tu estado y tu deseo.

Aparece cuando la percibes.
Y percibir ya es una forma de actuar — no es solo mirar, es hacer algo.

Tienes que sostener esa diferencia para que exista:
Seguir percibiendo, activamente,
sin querer soltar — sin dejar que tu deseo se rinda ante lo que ya es.

Mientras la sostienes, hay problema.
El momento en que sueltas
— cambias el deseo, o aceptas el estado —
el problema desaparece.
Pierde lo que lo sostenía como problema.

Sin alguien percibiendo, no hay problema.
Solo hay un estado del mundo.
Así como no hay nota musical sin algo vibrando.

Un problema no es la brecha en sí.
Ni es el acto de sostenerla.
Es la bestia que aparece cuando la sostienes.

El comportamiento de esa bestia depende de cómo percibes:
la forma en que percibes determina en qué se convierte.