No estoy bien porque lo dice un letrero,
un examen,
un policia,
un código penal,
un Juez,
o la profesora.
Esos son mecanismos de control.
Yo decido qué está bien y qué está mal.
Decido también que tanto quiero molestar a la autoridad.
Tal vez lo más importante para entender es que todo se puede reescribir.
La vida se trata de editar.
Curar.
La sorpresa cambia el pasado,
revela un nuevo comienzo.
No llega para alterar,
llega para transformar.
Cuando toda posibilidad de sorpresa acaba
el juego cesa.
La sorpresa vuelve el juego interesante.