La tecnología me están ayudando a ir cada vez más rápido,
y llegar más lejos.
Sin embargo, soy yo quien tengo que ir,
es mi camino,
de nada sirve que automatize mi vida,
la pierdo.
Más bien automatizo cosas para simplificar la vida
y poder poner atención en lo que me importa.
La vida hay que vivirla.
Delegar ciertos procesos me da tiempo para mi.
Escojo que importa, que me gusta,
Pensamos el conocimiento como datos.
Como algo que se mide.
Se guarda.
Se ordena.
Pero el conocimiento viene.
Como viento.
Como canto.
Como la vibración de una piedra al sol.
El chamán no “lee” la naturaleza —
conversa con ella.
El agua recuerda.
Los cristales estabilizan.
Los pájaros llevan el mensaje.
Y el chamán escucha con todo su ser.
La pregunta moldea el mundo.
Y el mundo responde en sintonía.
Sin gritar, paciente,
esperando que le hablen bonito.
No busquemos respuestas.
Convoquémoslas.
Nuestra atención abre senderos.
Y esos senderos cruzan tiempo y espacio.
El chamán sintoniza.
Escucha.

