Los nombres se dan al principio del juego.
Los títulos al final.
Los nombres son concretos.
Los títulos son abstractos.
Poner atención a un título es mirar en el pasado un juego que ya acabó.
Poner atención a un nombre es estar en el presente.
¿Quién eres?
¿Una serie de títulos o una persona con nombre propio?
Nada arranca de cero.
Todo ya está andando.
Empezó cuando el tiempo no existía.
En ese sentido todo lo que hacemos es mover.
Y ese mover lo llamamos crear.
¡movámosnos!
Cada error se abraza y se deja seguir,
se anota lo aprendido,
se agradece,
y se despide.
Que un error no repita,
ellos vienen a enseñar,
no a parchar.
Hay que dejar ir los errores.